Discovery Set French Cowboy & Secret
Cuatro perfumes de la casa que lleva dos años poniendo del revés la alta perfumería, más un quinto, ¡sorpresa! Es la forma más rápida de conocer French Cowboy sin jugártela con una botella entera a ciegas: pruebas los cuatro sobre tu piel, los días que quieras, y decides con conocimiento de causa.
Este set reúne sus cuatro fragancias y una sorpresa. Cada muestra es de 1,5 ml: suficiente para llevar cada perfume varios días seguidos y ver cómo evoluciona en tu piel de la mañana a la noche. Lo montamos una sola vez y en cantidades limitadas: cuando se agoten las unidades, se acabó el set.
Pear Pavlova · French Cowboy
Co-creado con Allie Goodbun, bailarina canadiense y showgirl de un cabaret parisino. Abre jugoso y aireado, con pera, pimienta rosa CO2 y almendra amarga; en el corazón, jazmín sambac de la India; y debajo, semilla de ambrette, uno de los almizcles naturales más caros y raros de la perfumería, que le deja un fondo empolvado, cremoso, casi de piel. Concentrado al 35%. Entra como un merengue y se queda como un almizcle.
Mezcal Chocolat · French Cowboy
La primera de la casa, y la que más divide. Co-creada con Mathis Molinié, chef al frente del Restaurant Philippe en Ruan, que cocina junto a su padre mientras reinventa el negocio familiar. Es todo contraste, como un buen plato: abre con lima y sal, chispa de chili y olibano ahumado, y un golpe de mezcal y ron; en el centro manda el cacao absoluto, el cacao más caro que existe, usado sin miramientos, sobre cedro de Virginia y cypriol. Huele a chocolate seco y amargo con humo detrás, sin caer nunca en el gourmand de vela. Al 32% de extracto. Para quien no le tiene miedo a oler a algo.
Fig Lemonade · French Cowboy
La que firma Ashley Santiago en solitario, y la más fácil de llevar. La idea era hacerle justicia al limón de verdad, ese que en perfumería dura dos minutos y desaparece. Aquí lo cruza con una bergamota de Calabria, rarísima, que lo mantiene chispeante durante horas, y lo enfría con un acorde de higo y hoja de higuera (construido con buchu de Sudáfrica, verde y jugoso) sobre cedro de Virginia. Limonada con gas y sombra verde. Verano y dolce vita embotellados, sin azúcar de más.
Vanilla for Breakfast · French Cowboy
Co-creada con Mia Fall, creadora de belleza y doctora en robótica y datos, vainilla-adicta confesa. La queja de siempre con las vainillas es que tardan en salir; esta arranca en vainilla desde el primer spray. El truco: un extracto de almendra dulce exclusivo de Givaudan, reciclado de la leche de almendra, que abre la puerta a cuatro vainillas distintas (tintura, CO2, absoluto de Madagascar y un absoluto veinte veces concentrado), con benjuí y haba tonka tostada de fondo. Al 35%. Huele a ropa recién sacada de una cocina donde alguien horneaba galletas de azúcar.
La quinta
Aquí dejamos de contar. Las cuatro de arriba son French Cowboy; esta no, cambia de continente y de temperatura. Es un extracto tropical que se bebe más que se huele: coco cremoso, piña, mango y lichi como un smoothie servido a pleno sol, con un fondo cálido de maderas ambaradas y vainilla almizclada que aguanta el día entero. No decimos cuál.
Información del producto
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Envío y devoluciones
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Discovery Set French Cowboy & Secret
Discovery Set French Cowboy & Secret
Cuatro perfumes de la casa que lleva dos años poniendo del revés la alta perfumería, más un quinto, ¡sorpresa! Es la forma más rápida de conocer French Cowboy sin jugártela con una botella entera a ciegas: pruebas los cuatro sobre tu piel, los días que quieras, y decides con conocimiento de causa.
Este set reúne sus cuatro fragancias y una sorpresa. Cada muestra es de 1,5 ml: suficiente para llevar cada perfume varios días seguidos y ver cómo evoluciona en tu piel de la mañana a la noche. Lo montamos una sola vez y en cantidades limitadas: cuando se agoten las unidades, se acabó el set.
Pear Pavlova · French Cowboy
Co-creado con Allie Goodbun, bailarina canadiense y showgirl de un cabaret parisino. Abre jugoso y aireado, con pera, pimienta rosa CO2 y almendra amarga; en el corazón, jazmín sambac de la India; y debajo, semilla de ambrette, uno de los almizcles naturales más caros y raros de la perfumería, que le deja un fondo empolvado, cremoso, casi de piel. Concentrado al 35%. Entra como un merengue y se queda como un almizcle.
Mezcal Chocolat · French Cowboy
La primera de la casa, y la que más divide. Co-creada con Mathis Molinié, chef al frente del Restaurant Philippe en Ruan, que cocina junto a su padre mientras reinventa el negocio familiar. Es todo contraste, como un buen plato: abre con lima y sal, chispa de chili y olibano ahumado, y un golpe de mezcal y ron; en el centro manda el cacao absoluto, el cacao más caro que existe, usado sin miramientos, sobre cedro de Virginia y cypriol. Huele a chocolate seco y amargo con humo detrás, sin caer nunca en el gourmand de vela. Al 32% de extracto. Para quien no le tiene miedo a oler a algo.
Fig Lemonade · French Cowboy
La que firma Ashley Santiago en solitario, y la más fácil de llevar. La idea era hacerle justicia al limón de verdad, ese que en perfumería dura dos minutos y desaparece. Aquí lo cruza con una bergamota de Calabria, rarísima, que lo mantiene chispeante durante horas, y lo enfría con un acorde de higo y hoja de higuera (construido con buchu de Sudáfrica, verde y jugoso) sobre cedro de Virginia. Limonada con gas y sombra verde. Verano y dolce vita embotellados, sin azúcar de más.
Vanilla for Breakfast · French Cowboy
Co-creada con Mia Fall, creadora de belleza y doctora en robótica y datos, vainilla-adicta confesa. La queja de siempre con las vainillas es que tardan en salir; esta arranca en vainilla desde el primer spray. El truco: un extracto de almendra dulce exclusivo de Givaudan, reciclado de la leche de almendra, que abre la puerta a cuatro vainillas distintas (tintura, CO2, absoluto de Madagascar y un absoluto veinte veces concentrado), con benjuí y haba tonka tostada de fondo. Al 35%. Huele a ropa recién sacada de una cocina donde alguien horneaba galletas de azúcar.
La quinta
Aquí dejamos de contar. Las cuatro de arriba son French Cowboy; esta no, cambia de continente y de temperatura. Es un extracto tropical que se bebe más que se huele: coco cremoso, piña, mango y lichi como un smoothie servido a pleno sol, con un fondo cálido de maderas ambaradas y vainilla almizclada que aguanta el día entero. No decimos cuál.
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Cuatro perfumes de la casa que lleva dos años poniendo del revés la alta perfumería, más un quinto, ¡sorpresa! Es la forma más rápida de conocer French Cowboy sin jugártela con una botella entera a ciegas: pruebas los cuatro sobre tu piel, los días que quieras, y decides con conocimiento de causa.
Este set reúne sus cuatro fragancias y una sorpresa. Cada muestra es de 1,5 ml: suficiente para llevar cada perfume varios días seguidos y ver cómo evoluciona en tu piel de la mañana a la noche. Lo montamos una sola vez y en cantidades limitadas: cuando se agoten las unidades, se acabó el set.
Pear Pavlova · French Cowboy
Co-creado con Allie Goodbun, bailarina canadiense y showgirl de un cabaret parisino. Abre jugoso y aireado, con pera, pimienta rosa CO2 y almendra amarga; en el corazón, jazmín sambac de la India; y debajo, semilla de ambrette, uno de los almizcles naturales más caros y raros de la perfumería, que le deja un fondo empolvado, cremoso, casi de piel. Concentrado al 35%. Entra como un merengue y se queda como un almizcle.
Mezcal Chocolat · French Cowboy
La primera de la casa, y la que más divide. Co-creada con Mathis Molinié, chef al frente del Restaurant Philippe en Ruan, que cocina junto a su padre mientras reinventa el negocio familiar. Es todo contraste, como un buen plato: abre con lima y sal, chispa de chili y olibano ahumado, y un golpe de mezcal y ron; en el centro manda el cacao absoluto, el cacao más caro que existe, usado sin miramientos, sobre cedro de Virginia y cypriol. Huele a chocolate seco y amargo con humo detrás, sin caer nunca en el gourmand de vela. Al 32% de extracto. Para quien no le tiene miedo a oler a algo.
Fig Lemonade · French Cowboy
La que firma Ashley Santiago en solitario, y la más fácil de llevar. La idea era hacerle justicia al limón de verdad, ese que en perfumería dura dos minutos y desaparece. Aquí lo cruza con una bergamota de Calabria, rarísima, que lo mantiene chispeante durante horas, y lo enfría con un acorde de higo y hoja de higuera (construido con buchu de Sudáfrica, verde y jugoso) sobre cedro de Virginia. Limonada con gas y sombra verde. Verano y dolce vita embotellados, sin azúcar de más.
Vanilla for Breakfast · French Cowboy
Co-creada con Mia Fall, creadora de belleza y doctora en robótica y datos, vainilla-adicta confesa. La queja de siempre con las vainillas es que tardan en salir; esta arranca en vainilla desde el primer spray. El truco: un extracto de almendra dulce exclusivo de Givaudan, reciclado de la leche de almendra, que abre la puerta a cuatro vainillas distintas (tintura, CO2, absoluto de Madagascar y un absoluto veinte veces concentrado), con benjuí y haba tonka tostada de fondo. Al 35%. Huele a ropa recién sacada de una cocina donde alguien horneaba galletas de azúcar.
La quinta
Aquí dejamos de contar. Las cuatro de arriba son French Cowboy; esta no, cambia de continente y de temperatura. Es un extracto tropical que se bebe más que se huele: coco cremoso, piña, mango y lichi como un smoothie servido a pleno sol, con un fondo cálido de maderas ambaradas y vainilla almizclada que aguanta el día entero. No decimos cuál.





















